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UNITAT CÍVICA PER LA REPÚBLICA

Unitat cívica per la República (Catalunya) es una asociación de carácter ciudadano independiente de partidos políticos integrada en Unidad Civíca por la República (Federación Estatal), que reivindica el republicanismo desde el prisma del  progresismo y la rehabilitación de los valores republicanistas en nuestra sociedad, para avanzar hacia una tercera república.

Nace en un momento histórico en el que se dan cita tres generaciones de republicanos y la composición humana de nuestra organización así lo demuestra: aquellos que vivieron la II republica, la guerra civil, el destierro y en muchos casos la guerra mundial y la deportación; aquellos que vivieron el franquismo en sus dos ultimas décadas y desde la clandestinidad por supuesto, lo combatieron y vivieron eso que ha venido a llamarse transición; y aquellos que hemos vivido las dos ultimas décadas del siglo XX y nos ha tocado ser la generación de la globalización en el más amplio sentido de la palabra.

 

Creemos que es un momento histórico irrepetible en este sentido y debemos aprovecharlo, puesto que aún se pueden sentar en una misma mesa lo que podríamos decir pasado, presente y futuro vivo del republicanismo español.

 

Por todo el territorio del estado estamos siendo testigos del despertar de un pueblo, después de años de letargo, en muchos casos debido a algo tan simple como el miedo, que reclama que se recupere y rehabilite nuestra historia más inmediata.  

 

Esta organización tiene pues, muy presente el pasado. Las dos etapas en las que este país ha gozado de periodos republicanos, sus consecuencias y valores, son para nosotros un referente incuestionable.

 

También, como no, tenemos muy presente el trauma de la dictadura de Franco y esa mal llamada transición, que más que transición fue acomodación del régimen franquista a los nuevos tiempos, plasmada en una constitución del ‘78, elaborada bajo la amenaza de los militares, que es la culminación de la política del famoso “atado y bien atado” y que nos impone tal y como el carnicero dictador decidió en su día, una monarquía disfrazada de “constitucional”.

 

En los años posteriores a esta transición hasta nuestros días hemos sido testigos de cómo los medios de comunicación, nos han vendido una imagen de la historia de España, en la que supuestamente las heridas de los amargos años de la guerra y la represión estaban cerradas y cicatrizadas. Mientras tanto las cunetas de las carreteras españolas y las fosas comunes, estaban llenas de cadáveres anónimos o no tanto, de aquellos cuyo único pecado había sido defender una sociedad democrática.

 

En cambio el dictador para mayor gloria de la infame etapa política que había presidido, descansaba y descansa en el altar mayor de una monumental  iglesia católica, construida con la sangre y el sudor de los vencidos.

 

No es hasta hace bien poco que empiezan a alzarse voces reclamando que la huella del dictador desaparezca de nuestro territorio y se reconozcan las asignaturas pendientes de nuestra historia.

 

Por tanto la recuperación de la memoria histórica es una de las tareas que abordamos desde un primer momento, porque sabemos que una sociedad difícilmente puede entender su presente y mirar con ilusión hacia su futuro si desconoce o le ha sido hurtado su pasado.

 

Es nuestra obligación de justicia histórica recuperar lo bueno de ese pasado y proyectarlo hacia el futuro, hacia la tercera republica.

 

Porque está claro que para esta organización no cabe otro objetivo final que la consecución de esa aspiración.

 

En este sentido se dota de tres grandes ejes ideológicos: el laicismo, el federalismo y lo que podríamos llamar como Julio Anguita recientemente ha denominado: “democracia radical”.

 

En estas últimas semanas  hemos sido testigos del espectáculo mediático que ha supuesto la agonía, muerte y funerales del Papa. Esto no hace más que demostrar lo que a veces no parece tan evidente: el predominio injustificable de la iglesia católica en nuestra sociedad.

 

Este predominio especialmente en la educación y los medios de comunicación, debe desaparecer si queremos avanzar hacia una sociedad más libre y que rompa con un pasado donde la omnipresencia de la iglesia, no ha sido más que un lastre para el avance de las ideas progresistas y el instrumento de unas clases dominantes para ejercer el poder sobre los más desfavorecidos.

 

La situación actual del tema de las nacionalidades dentro de nuestro estado es un tema que día a día vivimos desde la crispación y las posturas radicales enfrentadas.  Lejos de avanzar hacia una resolución del problema de las nacionalidades, el problema crece.

 

Abogamos por una solución dialogada de los conflictos de las nacionalidades donde el derecho a elegir libremente su destino a cada pueblo sea respetado. Este derecho a la autodeterminación debemos entenderlo como inalienable, tal y como lo reconoce la declaración universal de los derechos humanos, de la cual este estado es firmante.

 

Desde Unitat Cívica se propone el modelo federal de estructuración del territorio por entender que este responde mejor a las necesidades y realidades históricas de este estado.  

 

El sistema democrático en la actualidad se ha convertido en un sistema devaluado, en el que los ciudadanos participan en determinados periodos reglamentarios mediante la simple formulación de su voto y en función de esos votos se ejecuta el despliegue de las fuerzas políticas en las instituciones.

 

A esta situación precaria se ha llegado tras un periodo de tiempo en que la democracia ha ido degenerando, en favor de unas minorías económicas y sociales.

 

Creemos firmemente que la democracia es mucho más que eso. La democracia si no quiere ser un lugar común, una palabra vacía, en definitiva una abstracción, debe de ser marco, meta e impulso que cohesione y de sentido a una sociedad de ciudadanos y ciudadanas.

 

Desde UCR reivindicamos la democracia como la capacidad de la ciudadanía  para decidir sobre todo: economía, cultura, política, etc.

 

En este sentido se deberían de elaborar mecanismos que desarrollen el referéndum vinculante, facilitar la Iniciativa Legislativa popular y la participación ciudadana.

 

Para nosotros la III república no es una simple formula constitucional en la que quepa como único cambio la elegibilidad de la persona que ejerza la jefatura del estado, sino que es un proyecto en el que la democracia, la concienciación ciudadana y la consecución de los derechos humanos sean medio y fin.

 

La III republica española debería de incorporar en su futura constitución en clara descendencia de las dos anteriores experiencias republicanas: la radicalidad democrática y federal de la primera con la cultura de paz, laicidad, y supremacía de lo civil de la segunda.  A esto cabria añadir la aplicación de de las tres generaciones de derechos humanos: los sociales, los políticos y los medioambientales.

 

 

12 de abril de 2005

    "La recuperación de la Memoria Histórica es el primer paso para recuperar nuestro futuro como un pueblo libre y dueño de sus destinos".
Del articulo de Pedro Garcia Bilbao titulado "Acerca de la memoria historica"


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Última modificación: 26 de noviembre de 2005